* subo a los puentes peatonales por las tardes, el ruido de los automóviles y griterío de pájaros me hace pensar en incendios, en un televisor que olvide apagar donde un hombre se amenaza en el espejo.
He trazado ese camino donde la sombra de las buganvilias hacen su secreta danza y las escaleras pierden a un lunes un jueves al verano en el que fui un copiloto que se negó a llegar a casa.
Tocamos cada timbre de regreso a casa también intentamos robar un gato un pug porque la madruga siempre fue nuestra (siempre) quitando a brincos carteles de los postes y cuántas cuántas veces volver al oxxo por otra cajetilla de cigarrillos (el golpe de suerte que nunca nos tocó) atravesar el deportivo con los perros sin techo tras nosotros y llenar los almendros de la cuadra con papel higiénico esa era nuestra navidad
Comentarios
Publicar un comentario