He trazado ese camino donde la sombra de las buganvilias hacen su secreta danza y las escaleras pierden a un lunes un jueves al verano en el que fui un copiloto que se negó a llegar a casa.
Tocamos cada timbre de regreso a casa también intentamos robar un gato un pug porque la madruga siempre fue nuestra (siempre) quitando a brincos carteles de los postes y cuántas cuántas veces volver al oxxo por otra cajetilla de cigarrillos (el golpe de suerte que nunca nos tocó) atravesar el deportivo con los perros sin techo tras nosotros y llenar los almendros de la cuadra con papel higiénico esa era nuestra navidad
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